31/03/09

Y Paones es

Paones, 4 habitantes según el Instituto nacional de estadística, datos de 2007.
Iglesia románica reformada en el XVIII y abandonada en el XX hasta su casi total aniquilación.Conserva una fuente publica, un lavadero y un frontón. Tiene pavimentadas las calles y la plaza, la mitad de las casas en ruinas y la otra mitad en buen estado.Tiene también una atalaya árabe junto a la que inexplicablemente se permitió contruir unas casas. Es posible que quede algún vestigio arqueológico de otra torre en los alrededores, a juzgar por los nombres de los parajes.
En los alrededores se encuentra el santuario rupestre de El Chorrón y el Espacio natural de La Cueva del Ojo, con pinturas rupestres. Ambos lugares necesitados de urgente protección, aparte del necesario estudio y reconocimiento oficial que los saque del anonimato y los convierta en recursos turísticos de primera.

30/03/09

Paones, era...

Casi siempre que paso por Paones, estoy a punto de perder la esperanza. Este pueblo es un ejemplo vivo de lo que representa la despoblación, la muerte de una forma de vida. En realidad toda esta comarca de la Tierra de Berlanga lleva medio siglo de capa caída, pero en algunos pueblos esa decadencia se nota más que en otros.

La iglesia sigue poco a poco desmoronándose esperando como agua de mayo esa ayuda prometida y que nunca llega. En el Plan románico Sur, su arreglo o su reconstrucción estaba prevista para el pasado 2008, pero no se ha hecho nada hasta el momento.
Este mes de marzo se ha visto llegar por fin a los montadores de andamios, con lo que todavía queda un rayo de luz para los incautos que creemos en la salvación de los pueblos.

Parece que la causa definitiva del hundimiento de la cubierta fue una mala gestión del obispado, dueño de la iglesia y de la casa que le hace frente al otro lado de la carretera (también en ruinas) que retiró parte de las tejas para reparar la colegiata de Berlanga. El desenlace era de esperar con unas bóvedas a la intemperie, el hundimiento no tardó mucho en llegar. Esto debió ocurrir hacia finales de los setenta y deja en muy mal lugar a un obispado que no mostraba ningún interés en conservar auténticas joyas arquitectónicas como lo debió ser en su día esta iglesia de Paones, que aunque no completamente románica, si que conservaba toda la cabecera de este estilo, incluyendo unas pinturas románicas y restos de esculturas en sus muros que según las malas lenguas algún cura se ocupó de arrancar a golpe de piqueta.
Rescato del archivo este artículo de José María Lucas publicado en el Soria Semanal, un 14 de marzo de 1987. Es interesante como documento que muestra las amargas peripecias sucedidas en el pueblo y en su iglesia.
Espero que Paones siga siendo pueblo muchos siglos y no un montón de ruinas, como parece que le auguran los tiempos. Y ustedes que lo vean.

PAONES PERTENECE AL AYER
Artículo de José María Lucas, 14 de marzo de 1987


Fue municipio hasta hace pocos años en que perdió su identidad y pasó a ser considerado como barrio de Berlanga de Duero de la que lo separan solamente 5,7 kilómetros. Ha sido uno de los pueblos de la provincia que más han sufrido el abandono de sus gentes.

En el año 1866, su población era de 351 habitantes, estando formado el pueblo por 29 edificios de una planta y cuarenta de dos, tenia agregado el anejo de Ciruela que lo formaban 15 edificios de una planta y 25 de dos. Cien años más tarde la población alcanzó la cifra de 450 almas, hoy, en el mes de septiembre de 1986 su población se ha reducido a la enorme cantidad de nueve personas, de las que cinco de ellas superan los 65 años de edad.

La cruza por el centro la carretera de Berlanga a Retortillo, a la entrada del pueblo nos encontramos con el edificio de la iglesia, desmantelada y hundidita. No lo puedo remediar, pero cada vez que veo una iglesia en esas condiciones, algo me dice que el pueblo ya no tiene salvación, a pesar que como en este caso, parezca que alguno de sus antiguos habitantes quieren demostrar lo contrario con la recuperación de viviendas, sobre todo en los tres últimos años, algunas de las cuales, que he tenido el gusto de ser invitado a visitar, reúnen unas condiciones de habitabilidad que no se pueden conseguir en ningún tipo de piso, amplias, modernizadas interiormente, dotadas de todo tipo de adelantos necesarios para poder vivir con gran comodidad, así y todo, puede que se sigan restaurando y mejorando algunas otras, el pueblo ha perdido su única belleza, la riquísima iglesia y el pueblo no volverá a ser nunca lo que fue, le faltará algo, le faltará su único monumento del que se encontraban orgullosos.
Desde hace tres años, las fiestas se pasaron al día 15 de agosto, antes eran en el día de la Ascensión, en el mes de mayo, y se celebran desde entonces con gran animación de las más de 120 personas, niños incluidos, que viven durante los meses de julio y agosto.

Estuve hablando con Pablo Muñoz y su mujer, que residen en Madrid desde hace muchos años, están jubilados, tienen una casa reconstruida perfectamente y llena de todas las comodidades que se pueden tener hoy día, por lo que les pregunté si es que pensaban venir a residir al pueblo definitivamente al encontrarse ya jubilados. No, no se atreven a la aventura (aquí podríamos aplicar un párrafo del primer acto de Don Mendo: “Aventura es aquesta, que dura porque perdura el bodoque en mi ballesta”), así es, no se atreven porque aventura sería el estar en un lugar que la vida depende del bodoque de la ballesta. Se refieren y quejaban de la falta de servicios y asistencias, sobre todo médicas, ya que el médico sólo acude cuando son reclamados sus servicios.
Como es lógico pensar, las calles, excepto la carretera que parte el pueblo se encuentran sin pavimentación alguna. Hay teléfono rural, pero se da la circunstancia de que el hombre que lo tiene en su domicilio, es una persona que supera los 80 años y se va a trasladar, en unión de su mujer, a vivir a Valencia con sus hijos, y aún no se había decidido quién se iba a hacer cargo del mismo.
Tienen agua y luz más que suficiente, pero carece de la seguridad de servicios imprescindibles para personas que se encuentran en edad avanzada, y ese temor, que no sólo lo tienen ellos, sino también alguno más que podrían decidirse a residir en el pueblo, es lo que en realidad impide que se puedan habitar, aun cuando sea por jubilados, un poco más el pueblo.
De los nueve que residen en la actualidad durante todo el año hay cuatro que superan la edad de 65 años y del resto, no hay ninguno que sea inferior a los 45 años.

La iglesia fue construida sobre otra románica (casi todas las de esta zona han sido así) de la que conserva el ábside, precioso por cierto. En la parte exterior tiene cuatro columnas asentadas en ménsulas, dos con la talla de una cara de figura humana y las otras dos con la cabeza de una especie de macho cabrío.
En el interior se encuentra, afortunadamente, desmantelado de sus altares, retablos y del órgano. Me quedo asombrado al ver que en muchos de estos pequeños pueblos existen en sus coros, órganos, algunos de ellos de muy buena calidad. Según el amigo Muñoz, muchos de los tubos del órgano fueron robados cuando se acostumbraba a emplearlos como tubo de escape de los coches, para mejorar el sonido de los mismos. Achaca la culpa del hundimiento de la techumbre y por lo tanto de la destrucción de la iglesia, al cura que la tenía a su cargo y al anterior Obispo Teodoro, que les prometió unas ayudas que no llegaron para poder retejar y cambiar alguna que otra viga.


En la parte del presbiterio, que es una verdadera maravilla, adosado a su derecha, hay una hornacina románica, arco, dos columnas y capiteles que harían desear poseerlo a más de una iglesia de la provincia y no digamos si fuese para particular, cuantos darían lo que les pidieran por poder tenerlo en su casa u hotelito de residencia. En los huecos dejados por los retablos, se pueden apreciar gran cantidad de piedras talladas, correspondientes a la antigua estructura románica que debieron, mejor dicho, fueron empleados para rellenar los muros de la nueva fábrica.

Pero ya estamos en los tristes detalles, al pie del presbiterio, hay una hermosa y gran losa o lápida, de una sola pieza, de gran grosor y no menos peso, que ha sido levantada (seguramente para poder depredar lo que se pudiese encontrar bajo la misma, que pudiera ser como siempre o casi siempre, nada), pero la pena no es lo que hayan podido encontrar bajo ella, la pena es que está izada y casi de canto, por lo que hay peligro que en cualquier momento se quiera poner, ella sola, en la posición que tenía y se parta en uno o más trozos.

Ahora me voy a permitir hacer una pregunta que sé de antemano que jamás tendrán ningún tipo de respuesta, pero que espero que alguna vez, por cansancio o por coger despistado al responsable del tema en la Diócesis de Osma, se decidan a dar algún tipo de explicación. ¿Qué se espera hacer con la iglesia de Paones, sabiendo que la reconstrucción de la misma y de sus tejados no se va a realizar? ¿Qué se piensa de esa joya románica que es el ábside y por lo tanto el presbiterio? ¿Se va a permitir que se vaya destruyendo y deshaciendo lentamente?

Cuando un hombre al igual que yo, recorre tantos y tantos pueblos de la provincia, ve tanto desastre y abandono, tanta destrucción de lo que es arte, también paisajes y naturaleza, se termina cansado, agotado, y duele el alma y hasta la raíz del pelo, al ver que no hay forma de conseguir explicación de alguien que sea el responsable de mantener y cuidar algo, que aún cuando ellos y muchos al igual, no le dan ningún tipo de valor o precio, hay que reconocer que lo tiene, y algo más alto de que parece. Pero sobre todo es que no comprendo cómo se permite destrozar y dejar abandonado a su suerte tantas y tantas joyas arquitectónicas y artísticas diseminadas por los cuatro puntos cardinales de la provincia.
Luego se dice: “¡Ay!” Han abierto una ermita o iglesia y se han llevado tal figura y tal trozo del retablo. ¡Qué horror!”

¿Cuánto habría que lamentarse cuando vemos que se destrozan, sin beneficio para nadie, ni siquiera para los ladrones, tantos retablos y figuras, imágenes, ábsides, torres, etc, etc?

25/03/09

en VALDENEBRO

Si, paré en Valdenebro

Lugar de la provincia de Soria por el que discurre el río Sequillo. Está al abrigo de un pequeño cerro entre matas de pinares resineros y enebros, muy cerca del Burgo de Osma, por la carretera que va a Almazán (C-116), en un desvío después de Lodares de Osma. En este mismo punto del desvío está tambien el merendero de las fotos al que llaman "Fuente de la zorra", con árboles, mesas para picnic y un agua de categoría superior que recompone el organismo. Hay además unos cuantos merenderos más por los alrededores y abundantes manantiales, arroyos y fuentes.
En su haber artístico tiene dos hitos románicos; la citada iglesia de San Miguel y otra ermita interesante llamada de la Virgen de Olmacedo. Además el enigmático descubrimiento de las ruinas del Majano, que algunos identifican con una ciudad romana (Nertóbriga, Nemertóniga...)
Gracias por participar y hasta la próxima parada.

Ver mapa más grande

23/03/09

Agapito, ¿dónde estás?

No es el único merendero que tiene este pueblo, cuya silueta se ve detrás de los enebros.
Encima del caño de la fuente hay esculpido un raposo en la piedra arenisca.
El pueblo esta rodeado de amplísimas extensiones de pino resinero y de otra especie que aparece además en su propio nombre.
En el pueblo hay una iglesia románica dedicada a San Miguel, y en el paraje de El Majano situan algunos estudiosos la ciudad romana de Nortóbrega.
¿De qué pueblo estamos hablando?
¿Como se llama el merendero?

17/03/09

Carta abierta al arzobispo de Burgos

Muy Señor mío.

Sepa usted que el pasado día cuatro de los corrientes, me encontraba yo en la muy ilustre y fría ciudad de Burgos, bastante afligido por un desgraciado acontecimiento familiar, y para intentar sobrellevar la circunstancia, junto con mi hermano mayor, nos lanzamos a recorrer las calles y monumentos de la ciudad que son muchos y muy dignos de alabanza, hasta que tras un largo paseo llegamos al Monasterio de Las Huelgas, encontrándonos con la cancela abierta y atravesando el atrio de acceso al templo conocido como Pórtico de Los Caballeros.

Saboreamos la armonía del lugar, a la que contribuía el silencio de un día frío, casi gélido, caminando despacio, hasta que llegamos a un par de capillas y un poco más adelante a la iglesia misma, donde nos encontrábamos leyendo la lista de los personajes de la realeza castellana que allí estaban enterrados.

Al llegar a la segunda o tercera Leonor, comenzamos a sentir el murmullo de gente que se acercaba, y cuando era evidente que nos pisaban los talones, volvimos la vista para ver de quién se trataba. Al frente de una docena de personas, la guía, una señorita que rondaría la treintena, sin mediar saludo, nos increpó con que no podíamos estar en aquel lugar sin antes haber pasado por taquilla, para lo cual deberíamos desandar nuestros pasos y desembolsar los euros de vellón correspondientes.

A pesar de que la cabecera de la iglesia de este monasterio está separada de las naves por un muro, creo que con la intención de separar a las monjas de clausura que lo habitan, no había ninguna duda de que, tanto mi hermano como yo, nos encontrábamos dentro de un templo cristiano al que habíamos accedido sin ninguna traba ni coacción.

Y puesto que estábamos en la casa de Dios, señor arzobispo, no nos pareció bien ni medio bien que nos echaran de ella de aquella manera tan mercantil y poco cristiana, que ya nuestro señor Jesucristo en una ocasión expulsó a los mercaderes del Templo y no sería nada extraño que volviera a las Huelgas para hacer lo mismo cualquier día de estos.

Cómo el día y el ánimo no invitaban a la polémica, nos fuimos por dónde habíamos venido sin rechistar, teniendo que aguantar todavía a otra señorita que había salido escandalizada de la sala de taquillas porque alguien había abierto la cancela y la gente se estaba colando, “porDios-quévergüenza-cómoeslagente”.

No fue este el único espectáculo bochornoso que tuvimos que aguantar en los lugares sagrados, en los que imagino que por su rango y jerarquía, tendrá usted, señor arzobispo, algún tipo de responsabilidad; entre ellos el que más afrenta nos produjo fue el descubrir detrás de la mismísima puerta del Sarmental una taquilla como la de un circo y un vallado que hace de barrera. Si alguien intenta cruzar la raya sin haber pagado, volverían a echarle del templo los mercaderes…

¡Cómo se echan a perder las religiones, señor arzobispo!

NOTA POST SCRIPTUM:

Cómo estamos recibiendo muchos comentarios spam en esta entrada, la hemos cambiado de ubicación para ver si logramos burlarlos, y hemos eliminado la entrada original, que tenía los dos comentarios que copiamos a continuación:

La entrada original estaba escrita el 26 de marzo de 2009

2 ojeadores:

dijo...

Chapeau, amigo Lima. Una completa vergüenza. Deberías hacerla llegar al arzobispado de Burgos. Posiblemente no cambie nada, pero a lo mejor alguno siente vergüenza y actúa en consecuencia.

Anónimo dijo...

Le doy mi completa razon por los hechos sucedidos.
Soy acólito de dicho Real Monasterio y no solo a usted le pasa eso:
Los que estamos todos los dias tenemos q aguantar las solemnes memezes de algunos de los "vigilantes" con sus escusas y pretensiones(Patrimonio Nacional). Lo que quieren es cerrar a cal y canto el monasterio, sin tener en cuenta q nosotros somos los legitimos sucesores de la vida adyacente en los actos religiosos y demas como nuestras familias han hecho siempre desde hace mas de 800años
Patrimonio Nacional lleva la administracion y el turismo, y por lo tanto cree tener todo en sus manos y no es asi.
No le hablare tambien, querido amigo, de el dia conocido como el Curpillos, en el q los politiquillos y demas ladrones de esta corrupta sociedad, entan a la estricta clausura de la iglesia abacial a "oir" Misa y a pasear sus arrogancias en la contigua procesion.
Mientras, nuestros queridos hermanos y hermanas estan en la calle esperando a que los usias entren; acto seguido se desata una tremenda prisa para coger sitio en lo poco q queda... y si no de pie.
Le invito a que vuelva, esta casa esta abierta a todo, no al turismo.
Pregunte, si vuelve, por el horario de misas y no le podran negar la entrada.
Le esperamos...
D.L
Acolythus Sta. Mariae Huelguensis

Amistad y amor

Amistad: Cuando el silencio entre dos no se vuelve incómodo

Amor: Cuando el silencio entre dos se vuelve cómodo

(Mario Quintana) Foto de Uladzimir Parfianok