
Se estaba haciendo de noche y empezaba a llover; había pasado por aquí cientos de veces pero no había reparado en este viejo cartel de Telefunken. Será que últimamente mis colegas
de la parte Berlanga y de la ilustrísima
Academia Cajander se habían ocupado del tema y me lo habían puesto a huevo. En los siguientes kilómetros repasé la prehistoria de la televisión y recordé la fascinación que me causó de niño la primera cosa que miraba en aquella caja mágica, que debió de ser un episodio de
Los Chiripitiflaúticos, con el mítico
Locomotoro al frente, cuando todavía no se grababan los programas, así que ese recuerdo permanece sin adulterar.
Visto en Atienza, minutos antes de una tormenta descomunal.
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